La escasez de especialistas en imagen es uno de los cuellos de botella mejor documentados: las placas se realizan, pero su interpretación tarda días, a veces semanas.
Los algoritmos aplicados a la radiografía de tórax son los que cuentan con una validación clínica más avanzada. Empleados en triaje, permiten jerarquizar qué exploraciones debe leer primero un especialista.
Tres precauciones metodológicas
- Comprobar que el modelo se entrenó con poblaciones comparables
- Mantener la validación humana en toda decisión terapéutica
- Documentar los falsos negativos, de mayores consecuencias en el cribado
Los profesionales coinciden: la herramienta reduce el plazo de triaje, pero no sustituye ni al especialista ni a la exploración clínica.
